Barbarie: Actitud de la persona o grupo que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás. No cabe otra definición para lo ocurrido el sábado a la tarde con Emanuel Balbo.
La situación es conocida, el estadio Mario Alberto Kempes el pasado sábado fue el epicentro del clásico entre Belgrano y Talleres donde un simpatizante fue arrojado salvajemente desde una tribuna propiciándole una muerte cerebral y posterior deceso.
El hincha inculpado, apodado Sapito Gómez, se entregó. Por el momento hay cinco detenidos que tuvieron acción directa en la muerte del joven. El club atlético Belgrano emitió un comunicado que se titula “Justicia por Emanuel”, en dónde el club de calle Arturo Orgaz lamenta los hechos y afirma que “como institución organizadora del evento en el que se sucedieron los hechos, ratifica su predisposición con la causa en el ámbito correspondiente: la Justicia”.
En el mismo texto, Belgrano admite que es “un día muy triste para toda la familia celeste” y pide “llamar a la reflexión y llevar tranquilidad a su comunidad acerca del involucramiento institucional para que se haga justicia por Emanuel”. Además, asegura que “aquí no se trata de dar discursos efectistas, sino de actuar a fondo en el ámbito correspondiente. Ese es el compromiso real y verdadero de este Club”.
Más allá del comunicado oficial de la entidad “pirata”, del estupor causado en la comunidad futbolística nos queda preguntarnos qué hacemos y cómo actuamos desde la turba, desde una señal inequívoca de un simpatizante que indujo a un puñado a realizar semejante bestialidad.
En 1845, Domingo Faustino Sarmiento publicó un polémico libro Civilización ó barbarie que versaba sobre el accionar de los habitantes de las pampas. 172 años después de lo ocurrido poco ayuda a la polémica.

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