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Para los que caminan cotidianamente las ciudades, con sus humores, sus reflexiones, sus nervios y sus sensaciones, como en las múltiples formas de ciudades que soñó el escritor cubano Italo Calvino.

Cada ciudad y cada hombre de la calle que anda en bici o camina, todos tienen una melodía mientras andurrean la ciudad. Están en su ADN: si uno transita la Avenida 9 de julio en CABA parece que Violentango de Astor lo abrazara y soltara a la vez en cada esquina, lo mismo te suele ocurrir por la plaza Colón cordobesa y el Córdoba Linda de Sebastián te atraviesa como identidad de pensamiento.
Nuestra ciudad también tiene sus musas y muchas de ellas tienen que ver con la construcción de nuestra identidad. Una de sus músicas es el “Qué bonito” de la Banda XXI.
Walter Romero, “calandraca” para los moradores de la Avenida Argentina, le puso la voz y el cuerpo a una de nuestras músicas.
Merengue y cuarteto delinearon un ritmo propio, de fusión de la histórica música que consagró Leonor Marzano en junio del 43 con lo mejor del merengue.
Corrían fines de 1998 y un puñado de riocuartenses monitoreados por el consagrado Miguel Conejito Alejandro comenzaba a movilizar a miles de riocuartenses y al país. La XXI explotaba en Radio Ciudad y marcaba en el éter la música que nos faltaba, la que nos identificaba.
Ese es uno de los sellos de Walter Romero que se fue. Va a estar en cada casamiento, en el parlante de algún azud veraniego, pero sobre todo en nuestra identidad…

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