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El estremecedor relato de un testigo

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El accidente que provocó la muerte de Eneas Agüero continúa generando repercusiones en la sociedad y la causa va tomando nuevos ribetes. Un testigo presencial del hecho relató a Primero Noticias lo sucedido en la madrugada del domingo y brindó un dato revelador: el joven se encontraba tendido en la calle al momento en que el vehículo de Adriano Massimino lo atropelló y lo arrastró más de 80 metros por la carpeta asfáltica.

“Nosotros veníamos circulando por calle Mendoza junto con mi amigo y vemos una cuadra antes algo tirado en el piso; entonces, le digo al que iba manejando ¡guarda que hay algo en el piso!”, describió el testigo y continuó diciendo: “Cuando vamos llegando, le digo: ¡fijate que hay un tipo! Él lo esquiva y estacionamos al costado. Mi amigo pone las balizas y pasa un remisero. Obviamente, lo esquiva y ahí nosotros nos íbamos a bajar para correrlo”.

A continuación, narró el fatídico desenlace: “Cuando mi amigo va a abrir la puerta, le digo: ¡guarda que viene un auto!, entonces, la abre pero la deja apoyada y entonces le digo: ¡uy no lo vio!.

Era Adrianno Massimino en su auto, que no logró divisar a Eneas, lo atropelló y circuló con su cuerpo debajo del rodado provocándole la muerte.

De acuerdo al relato del entrevistado, que prefirió guardar su identidad, Eneas estaba acostado boca abajo sobre la calle, a un metro del cordón, con su brazo izquierdo abierto y el derecho dispuesto por debajo de su cabeza. Estaba solo, tendido en la calle.

El testigo descartó -en su diálogo con el medio- la versión que indicaba que un médico le estaba prestando auxilio al momento de ser arrollado y subrayó: “Los primeros que frenamos fuimos nosotros”.

En relación a la velocidad a la que venía el auto, dijo que “venía fuerte, no sé si a 80 ó 90 kilómetros, pero sí fuerte. No venía a una velocidad moderada”. Además, confirmó que no pudo divisar cuántas personas circulaban en el vehículo de Massimino, debido a que tenía vidrios polarizados.

“Desde el lugar donde lo choca hasta la esquina hay 30 metros, cruza la calle (…) 15 metros más adelante frenan el auto los amigos, gritan ¡esperá que está abajo! (…) acelera con todo (…) lo arrastra 10 metros más y ahí el cuerpo pasó por abajo (…) en total, fueron 80, 85 metros”, relata conmocionado.

Su descripción finaliza de manera cruda, del mismo modo en que uno transita cada una de sus palabras cuando habla: “Me quise acercar a ayudar (…) cuando me acerco al cuerpo a 5 ó 6 metros vi que era una situación (…) ya había fallecido porque estaba desfigurado, desfigurado mal”.

Una historia con un final trágico, un joven de tan sólo 18 años que perdió la vida, una familia desagarrada por el dolor de la ausencia, otro joven detenido acusado por homicidio culposo agravado que carga a cuestas con un recuerdo que jamás se borrará de su memoria. Ahora será la hora de la Justicia…

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