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Piden fuertes penas a la familia detenida por abuso

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- Crédito: Puntal -

Si se demuestra que prostituía a su hija desde los 10 años, una vecina del sur de la ciudad podría recibir 16 años de cárcel. El fiscal Medina pidió la misma pena para dos de los acusados de abusar de su hermana

Una madre y dos de sus hijos varones podrían recibir fuertes penas de prisión si el juez que tiene a su cargo el juicio por prostitución y abuso de una niña acepta el pedido de 16 años de cárcel que ayer formuló el fiscal de Cámara Jorge Medina.

La de Ciudad Nueva es una de las acusaciones de abuso sexual más aberrantes de que se tenga memoria en Tribunales porque involucra a la madre de la víctima, una mujer de 51 años de baja estatura y aparente retraso intelectual, y a sus tres hijos varones.

Durante la recolección de testimonios, la fiscalía concluyó que uno de los tres hermanos acusados tenía una responsabilidad menor en los abusos, por eso optó por pedir una pena sensiblemente inferior para él.

El caso se está juzgando en la Cámara Segunda del Crimen, a cargo de Emilio Andruet, y ayer el fiscal Jorge Medina pidió fuertes penas para tres de las cuatro personas que estuvieron sentadas en el banquillo.

En su alegato, el fiscal de Cámara consideró que había pruebas que comprometían seriamente a la madre -cuyas iniciales son B.P.- y que demostraban que obligaba a su hija a prostituirse desde que tenía apenas diez años de edad. Por eso, le solicitó al juez que le aplicara una pena de 16 años de cárcel por el delito de promoción de la prostitución, agravada por el vínculo y por la minoría de edad de la víctima.

A B.P. también le atribuyen haber hecho la vista gorda frente a los reiterados abusos que sus tres hijos varones habrían cometido en contra de su propia hermana.

Los tres hijos también se encuentran presos y ayer fueron escoltados por los pasillos de Tribunales hasta la sala de juzgamiento.

Aunque los tres hermanos llegaron a juicio señalados como presuntos coautores de abuso sexual con acceso carnal y calificado por el vínculo, el fiscal Medina mantuvo esa grave figura penal sólo contra dos de los acusados. Por eso pidió que E.P., de 26 años de edad, y N.P., de 28 años, reciban una condena de 16 años de prisión.

Diferente fue la situación de J.P., quien sería responsable de tocamientos pero no habría llegado a cometer acceso carnal contra su propia hermana. Es por esa razón que Medina pidió que sea condenado por tres años de prisión efectiva.

Luego les llegó el turno de los alegatos a los abogados defensores, Pilar Roure, Ignacio Fernández Sardina y Pablo Romero, quienes intentaron aliviar las graves acusaciones que pesan contra sus defendidos y señalaron que en la denuncia de la joven hubo inconsistencias y contradicciones.

De esta forma, el juicio que tuvo en vilo a los Tribunales durante las últimas semanas llegó a su etapa culminante y en los próximos días será el juez Andruet quien tendrá en sus manos la decisión.

Un caso aberrante

La aberrante acusación que hizo el fiscal de Instrucción Luis Pizarro cuando le tocó investigar la denuncia de la joven, que hoy tiene 17 años, señala que la presunta víctima no sólo habría sido obligada por su madre a prostituirse desde niña, sino que la persona que debía cuidarla habría hecho la vista gorda frente a los abusos sexuales de sus propios hermanos.

Según el fiscal, en una fecha que estimó entre octubre de 2016 a febrero de 2017, en el domicilio de Ciudad Nueva donde la mujer detenida convivía con sus cuatro hijos, los tres varones abusaron de su propia hermana en reiteradas oportunidades.

“Tomaban a la joven en contra de la voluntad de ésta, en los dormitorios o en la cocina comedor de la vivienda, entre los tres, de a dos o uno solo” para concretar los abusos.

“Aproximadamente una vez por semana la conducían a cualquiera de las dos camas matrimoniales del domicilio, donde previo a desnudarse, le quitaban su ropa de manera violenta hasta desnudarla, pese a la resistencia física de ésta, a la cual vencían los encartados con su fuerza, accediéndola carnalmente”.

Agregó el fiscal de Instrucción que ese perverso comportamiento generaba en la víctima “bronca y asco” y aseguró que “este sometimiento llegó a su fin cuando la joven le contó la situación que estaba atravesando a una vecina y tomaron intervención las autoridades”.

Fuente: Diario Puntal.

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