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El Covid-19 entró a la cárcel y desató disturbios entre familiares de presos

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Confirmaron que uno de los internos dio positivo. Frente al penal, un grupo de mujeres quemó cubiertas y rompió vidrios para exigir que las autoridades garanticen la salud de los 790 detenidos. Aíslan todo un pabellón.

Al filo de que se cumplan seis meses del primer caso de Covid-19 en Río Cuarto, el virus finalmente traspasó los muros de la cárcel.

El contagio de uno de los 790 detenidos generó la reacción de los familiares que, desde las primeras horas de la tarde del lunes empezaron a congregarse frente al penal.

A viva voz, medio centenar de mujeres -en su mayoría esposas y madres de los detenidos- exigían que las autoridades penitenciarias salieran a explicar lo que sucede intramuros y garanticen que el caso positivo no derive en un contagio colectivo.

La danza de rumores fue alimentándose de boca en boca, con el paso de las horas: entre el medio centenar de mujeres se corría la voz de que, además del caso positivo que se registró en el Pabellón 8, había otros dos internos que habrían sido retirados de la cárcel con síntomas y no fueron regresados. “Que digan qué pasó con ellos, y cómo están cuidando a nuestros familiares”, exigió Luz, una vecina de Adelia María que viajó de urgencia para sumarse al reclamo colectivo.

A las cinco de la tarde, dos densas columnas de humo negro se arremolinaban frente al portón de ingreso del Servicio Penitenciario Número 6 y obligaron al corte de calles por parte de la Policía. A la quema de cubiertas se le sumó la rotura de vidrios en el ingreso al penal.

Los ánimos caldeados recién se aplacaron cuando el jefe policial Gustavo Della Mea se ofreció a conversar con las mujeres y les hizo llegar la propuesta de que hoy, a las diez de la mañana, sean recibidas en Tribunales por el juez de Ejecución Penal, Gustavo Echenique Estévez.

Pabellón en riesgo

En la noche del sábado llegó la confirmación de que uno de los internos alojados en el Pabellón 8 del Servicio Penitenciario Número 6 había dado positivo, después de presentar algunos síntomas que lo hacían sospechoso.

La noticia corrió como un reguero recién en la mañana del lunes y eso fue lo que generó la manifestación espontánea.

Entretanto, la dirección de la cárcel local -que acababa de sufrir la baja de su director Silvio Bravo (ver recuadro)- estaba focalizada en descartar que este primer caso entre la población carcelaria haya generado otros contagios.

Por eso, desde las primeras horas del lunes comenzaron a hisopar a todos los internos del Pabellón 8, donde se registró el caso positivo. Unos cincuenta detenidos de ese sector fueron analizados y permanecían aislados del resto de las personas que viven en contexto de encierro.

Según fuentes de la penitenciaría, el interno que dio positivo de coronavirus permanece dentro del edificio, aislado en la zona del servicio médico. Esa sala fue condicionada desde hace semanas para ser utilizada cuando se presentara la ocasión.

Hasta la semana pasada, los únicos casos positivos en el penal eran 8 empleados penitenciarios que apenas mostraron los primeros síntomas fueron aislados en sus domicilios particulares.

Ahora, el panorama es otro.

El COE prioriza la cárcel

En la mañana del lunes, Echenique Esteve, el juez de Ejecución Penal que actúa como nexo entre el Servicio Penitenciario y los Tribunales locales, confirmó que el sábado por la noche tomó conocimiento del primer caso positivo dentro del penal y por eso el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) iba a priorizar los hisopados en el pabellón donde se detectó el caso, teniendo en cuenta que la cárcel es uno de los lugares más expuestos a un contagio masivo.

“Calculo que entre el miércoles y el jueves, cuando estén los resultados, vamos a tener conocimiento de la real situación del establecimiento. Hasta la fecha no tenemos nuevos internos con síntomas o que hayan manifestado sentirse enfermos”, comentó Echenique Esteve.

Frente a la inquietud que implica el ingreso del virus al penal, el funcionario intentó llevar tranquilidad. Dijo que desde la dirección tomaron contacto con los distintos pabellones el domingo pasado. “Están todos tranquilos y esperando los resultados”, resumió el magistrado.

Horas después, el microclima en el Servicio Penitenciario Número 6 iba a ser muy diferente: recién a las seis de la tarde, con la promesa de que 5 delegadas de las familiares serán recibidas hoy por el juez de Ejecución, las densas nubes de humo que cubrían el ingreso de la cárcel empezaron a disiparse.

Comprometido panorama para el nuevo director

Tras el alejamiento de Silvio Bravo en las últimas horas, asumirá hoy como director del Servicio Penitenciario Número 6 Andrés Aciar, quien venía desempeñándose como subdirector.

Aciar había tomado una licencia temporal por una delicada situación familiar, y se reintegrará en medio de un caldeado clima en el penal pues, desde que se iniciara la pandemia, es la primera vez que se registra un caso de coronavirus dentro de la cárcel.

El desafío es doble: por un lado, el flamante director deberá contener el avance de la enfermedad y evitar por todos los medios que el virus se expanda intramuros y, por otro, tendrá que llevar la tranquilidad necesaria entre los internos para que la emergencia sanitaria no desborde los ánimos, como sucedió en la tarde de ayer.

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