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La UNRC entregó 121 nuevos títulos profesionales

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La Universidad Nacional de Río Cuarto celebró este viernes su 254ª ceremonia de colación con la entrega de 121 nuevos títulos de grado y posgrado.

En dos actos realizados por la mañana, el primero de ellos, y a primera hora de la tarde, el segundo, recibieron sus diplomas profesionales 23 egresados de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, 23 de Ciencias Económicas, 28 de Ciencias Exactas, 44 de Ciencias Humanas y 3 de Ingeniería.

Ambas ceremonias, cumplidas en el Aula Mayor del campus universitario, fueron presididas por el rector Roberto Rovere, por el vicerrector Jorge González, los decanos y vicedecanos de las distintas facultades, secretarios del Rectorado y otras autoridades universitarias.

colacion-rectorAnte un recinto colmado por los familiares, amigos y docentes de los graduados, habló para despedir a los nuevos profesionales, en representación de las autoridades universitarias, el vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas, Marcelo Fagiano, mientras que por la mañana, en nombre de sus compañeros egresados lo hizo el ahora ingeniero electricista Marcial Otero y, por la tarde, el analista en computación y licenciado en ciencias de la computación, Fernando Darío Raverta. También por la tarde y fuera de protocolo pidió la palabra el flamante graduado médico veterinario Emiliano Germán Spinello.

El solemne juramento a los graduados estuvo a cargo del rector Roberto Rovere, tras lo cual comenzó la entrega de diplomas a los egresados. En la ocasión recibieron diplomas estudiantes de la ciudad de Río Cuarto y de la vasta región del sur de Córdoba, de Venado Tuerto-Santa Fé y de Córdoba capital, entre otros lugares del país.

La parte cultural del acto estuvo a cargo del maestro Matías Targhetta quien interpretó en piano Milonga Surera de Juan José Ramos y Levante de Osvaldo Golijov.

unrc-colacionSujetos socialmente éticos y comprometidos

En su mensaje, Fagiano pidió a los egresados que sean “sujetos socialmente éticos y comprometidos con las transformaciones imprescindibles que la sociedad necesita para cobijar a las mayorías, sin distinción de clases”.

También dijo: “Acá hay ingenieros, contadores, enfermeros, físicos, microbiólogos, veterinarios y una larga lista. Algo en común tiene que forjarse entre ustedes, no sólo por ser contemporáneos, haber habitado un mismo espacio y compartirlo. Ese algo en común tiene que ver con la función que realizarán una vez que trasciendan el momento del egreso. Ese algo en común tendrá que ser necesariamente sus valores como seres vivos, atentos y humanos, mujeres y hombres, seguros y firmes para llevar una vida plena. El título, sabemos, les servirá para conseguir un empleo, un lugar en el engranaje social, pero hace falta algo más en común: Sublimen su concepción para que un ingeniero se parezca a un filósofo o un enfermero a un matemático. No algo disciplinar sino un condimento que haya sazonado cuerpo y mente de cada uno de ustedes, para que, más allá de la formación adquirida o recibida, sean seres libres, con una mirada transparente y crítica, no oscura y conformista sobre la realidad”.

El vicedecano pidió asimismo a los egresados que tomen sus palabras como “la última clase a la que asisten en esta etapa, pero ya con el título en la mano y en el corazón, pasando simbólicamente por un gran arco iris de los métodos de enseñanza, innovadores o dogmáticos”.

Agregó: “Este momento me da la posibilidad de despedirlos en una clase simulada y formular preguntas que, tal vez, nunca serán respondidas aunque siempre enunciadas”.

Así, se planteó: “Desde dónde entonces hablar o elaborar un relato. Desde la siguiente convicción. Como género humano tenemos muchos problemas resueltos y, por resolver, un cúmulo enorme de deudas humanitarias en lo local y en lo global. Estamos muy lejos de garantizar el acceso a los derechos fundamentales de las personas, especialmente de los niños, alejados del respeto de las diferencias a la discriminación, tolerancia de diversidad sexual y cultural, avanzar en decisiones en torno de la educación sexual y el aborto, lograr un estado laico o religiosamente neutro. Sí, muy lejos de bajar la desnutrición y la mortalidad infantil, la explotación laboral, la violencia de género, la trata de personas y todos los etcéteras de horror e intolerancia, históricos y presentes”.

Consideró después: “Personalmente, creo que es imposible orientar y llenar de sentido cualquier trabajo profesional si no se entiende el sistema político en donde se está encuadrado, conocer sus aciertos y errores”.

“Comprender críticamente al estilo dominante o en el cual estamos inmersos significa tomar posición frente a las falencias estructurales y accionar para modificarlo”, añadió el vicedecano.

Seguidamente, Fagiano planteó a los egresados dos caminos: Ser “profesionales para que se inserten acríticamente en la sociedad amoldados a los intereses hegemónicos o instalarse como actores de transformación social”.

Compromiso social

Por su parte, el ingeniero electricista Marcial Otero, al hablar durante el acto de la mañana, sostuvo: “El camino a seguir está en ejercer la profesión con compromiso social, porque decidimos que nuestra educación sea pública al momento de elegir estudiar en esta Universidad, que nos recibió con las puertas abiertas, una Universidad a la que la sostiene la sociedad toda y que la construimos entre todos”.

Señaló luego: “Un profesional tiene que estar comprometido con la confianza que la población ha puesto en nosotros, que nos deposita día a día y que nos ha dado la posibilidad de estudiar y de formarnos. Todos sabemos que estudiar no es gratis y que hay un esfuerzo muy grande de parte de nuestras familias y del pueblo en su conjunto. Una u otra cosa que hagamos siempre tendrá algún impacto social”.

Indicó a continuación: “Personalmente, hace varios años atrás me dijeron que el país necesitaba ingenieros. Yo me convencí y creí que era importante la profesión que había elegido estudiar. Pero en la Universidad conocí muchos estudiantes de mi facultad y de otras facultades, y asumí que, en realidad, somos todos importantes y que lo que hagamos en nuestras profesiones no sólo va a definir nuestras vidas sino también la vida de mucha otra gente”.

“Quiero agradecer la oportunidad de haber participado en los centros de estudiantes porque aprendí muchas cosas que no se enseñan en el aula: valores de solidaridad, de compromiso, la importancia de organizarse para lograr un objetivo, la alegría de los aciertos y la tristeza y el aprendizaje de los errores. Conocí personas muy bellas, con corazones enormes, convencidas de que se puede cambiar el mundo desde el lugar que cada uno ocupa”, destacó Otero.

El nuevo profesional invitó a todos a “defender la educación pública, de calidad, como la que cada uno de nosotros recibimos, porque debemos ser concientes de que alguna vez en nuestro país la educación no fue pública. Era para unos pocos y era arancelada”.

En la parte final de su discurso, remarcó: “Hoy nos estamos dando la bienvenida al mundo profesional, pero por más que muchos de nosotros nos alejemos de la Universidad creo hablar por todos cuando digo que estamos agradecidos”.

“Ojalá algún día podamos devolverle a nuestro país, a la sociedad y a esta Universidad el gran favor que nos hizo”, enfatizó.

Defender y fortalecer la educación pública

El Analista en Computación y Licenciado en Ciencias de la Computación Fernando Darío Raverta habló por la tarde en nombre de los graduados y dijo: “Estando aquí en esta línea de llegada es oportuno que nos tomemos un momento para reflexionar. A este camino no lo transitamos solos, nos acompañaron nuestras familias y amigos, esos seres que combatieron nuestras dudas y nos ayudaron a ver que el sol sale cada día. Este logro es tan suyo como nuestro. También forman parte de nuestro recuerdos docentes, nodocentes y autoridades quienes con su desempeño enaltecen la educación pública y a quienes también les debemos la posibilidad de estar hoy en este lugar”.

Agregó que “es oportuno también tomarnos un momento y pensar en aquellos que por diversos motivos no han podido acceder a la educación pública y de calidad a la que nosotros accedimos. Para todos ellos debemos asumir el compromiso de defenderla y fortalecerla para que un futuro no muy lejano sean muchos más los que disfruten de un momento como este”.

“Egresados nos toca recibir nuestros diplomas en un año especial, nuestra joven Patria cumplió sus primeros doscientos años desde la declaración de la independencia. Esta Patria, nuestra Argentina que ha recibido de las universidades públicas sus mayores actos de rebeldía para un mundo que en ocasiones nos han puesto reglas desparejas. Universidades como la nuestra que nos han permitido formarnos y que hoy nos abraza y nos reconoce con un título para ejercer la profesión, un título que lejos de ser un adorno para alguna pared es un contrato que nos vincula con el conocimiento, el ser y la sociedad. Un título que nos convoca a ser profesionales con consciencia social y que tiene la impronta de la sociedad toda que ha apostado por nosotros como medio de transformación”.

Sostuvo que “quienes transitamos por la universidad pública sabemos que este no es solo un lugar de contenidos curriculares sino también de debate y de construcción colectiva, de hecho una de las mejores experiencias que me llevo es la de haber participado de los órganos estudiantiles y de cogobierno de esta Universidad donde junto a un grupo de compañeros propusimos sueños y nos dispusimos a lograrlos, algunos se cumplieron y los otros están allí a la espera de que se cumplan”.

“Me gustaría decirles a los aquí presentes que no nos quedemos en la crítica y que seamos protagonistas en la construcción de un mañana que se hace un sentimiento de empatía con los más postergados teniendo particularmente presente que la educación pública libre y gratuita ha sido una conquista de luchadores de otros tiempos y que tenemos profundizar esta lucha a diario”.

El rol del profesional en la sociedad

Fuera de protocolo pidió la palabra el graduado Médico Veterinario Emiliano Germán Spinello quien expresó: “Quiero dirigirme a los egresados, especialmente a mis colegas de Veterinaria y (Ingenieros) Agrónomos. Los profesionales tenemos un importante rol en la sociedad que es de informar y educar a la gente a la que tenemos llegada, la gente nos escucha y nos observa en los pasos que damos nosotros y esto es importante hacerlo con conciencia. La ciencia esta sesgada responde a los monopolios que dominan el mercado. Nuestro sistema agroalimentario solo sirve para enriquecer a algunos pocos y Agrónomos y Veterinarios forman parte del sistema”.

Expresó también que “la calidad de nuestros alimentos es pobre y está contaminado, la salud se deteriora progresivamente, estamos perdiendo vidas, es una situación general que no discrimina, muchas especies se extienden día y la nuestra está en peligro, el planeta está en peligro. Hoy en día tres hectáreas y media de tierra en Río Cuarto están alimentando 25 familias. Sabemos sacar cuentas, sabemos lo que está pasando en el campo. Por eso pongamos los pies sobre la tierra, la tierra no es dinero, la tierra es vida”.

Más del discurso del vicedecano

Marcelo Fagiano

El vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas, durante su discurso de despedida a los nuevos profesionales, trazó un paralelismo, al que llamó “juego de palabras”, entre los conceptos de “sujetos políticos” y de “políticos sujetos”. El sujeto político, explicó, “da el paso de una vida absolutamente privada e íntima para posicionarse en el ámbito ciudadano, en la lucha por ideales y construcción de nuevas realidades. A su vez, el político sujeto es aquel individuo que metido en el ejercicio político no responde a ideales de transformación ni a visiones de estado o país, ni busca responder a los verdaderos intereses comunitarios y sociales porque su práctica política está sujeta a sus propios intereses o intereses sectarios, está sujeto a las directrices y visiones de otros, y responde a ellos porque eso lo mantiene con vida material y políticamente hablando, sujeto a sus propias ambiciones y a esos intereses, que no concuerdan con los intereses de las mayorías”.

“Nuestra sociedad necesita que los grandes procesos e instituciones educativas ya no tengan miedo a la política y contribuyan a construir y desarrollar sujetos políticos”, subrayó Fagiano.

Más adelante en su alocución, cuestionó al “hombre consumista” que respondiendo a la “necesidad de lucro de las grandes industrias de consumo”, se convierte en un “hombre voraz, un lactante a perpetuidad que desea consumir más y más (…), confunde emoción y excitación con alegría y felicidad, comodidad material con vitalidad. El apetito satisfecho se convierte en el sentido de la vida, la búsqueda de esta satisfacción en una nueva religión. La libertad para consumir se transforma en la esencia de la libertad humana”.

En ese punto, Fagiano retomó el pensamiento de Marx cuando sostenía que “la producción de demasiadas cosas útiles deriva en la creación de demasiadas personas inútiles”.

En otro momento de su discurso, Fagiano también recordó la reciente e histórica sentencia del juicio del campo de detención clandestino La Perla, donde recibieron cadena perpetua los “cirujanos genocidas, asesinos de ilusiones, torturadores de esperanzas, gestores de tormentos y violaciones”. Para todo ello, pidió un rotundo “Nunca más”.

Fagiano, por otra parte, también cuestionó la calificación de “casa de altos estudios” para hacer referencia a la Universidad, ya que, según dijo, es un “título solemne que intimida al resto del sistema educativo”. Estando en los últimos tramos de aprendizaje académico, “no necesariamente tiene que estar más alto. No es nada más que posterior y tan importante como la educación inicial y las que temporalmente siguen”.

Dijo en ese sentido: “En vez de casa de altos estudios prefiero pensar en un espacio, en un ambiente, en un hábitat de aprendizaje, un hábitat pedagógico donde dialogan estudiantes con docentes, nodocentes y graduados para alcanzar condiciones aptas para aprender en beneficio de una sociedad que los necesita”.

“Prefiero pensarlo como un territorio al mismo nivel para que entren y salgan todos, sin subir ni bajar escalones”, afirmó.

Asimismo, habló de la solidaridad y sostuvo que hay que “sobreponerla sobre el egoísmo”, porque “si hay alguien en nuestro entorno que necesita algo imprescindible para su existencia y no lo tiene, entre todos se lo tenemos que procurar”, pero enseguida se preguntó: ¿Por qué hay seres que no tienen lo necesario para vivir? Y más adelante respondió: “Porque hay una política que privilegia sectores y grupos de ambiciones desmedidas, de acumulación por despojo, de codicia y explotación”.

Fuente: Prensa UNRC

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